Desde su inauguración en 1930, los pabellones del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau experimentan numerosas modificaciones motivadas por la necesidad de dar respuesta a la demanda asistencial de una ciudad en crecimiento, al tiempo que deben adaptarse a los estándares de la práctica médica de cada momento.
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El Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, todavía en obras, hacia 1923
En 1966 ya se constata que la estructura de pabellones no responde adecuadamente a las necesidades y que, para poner el Hospital a la altura de los tiempos, es necesario construir un nuevo edificio que centralice toda la actividad sanitaria. Se llega a aprobar el proyecto, pero la falta de fondos lo hace inviable, y la única salida es seguir adaptando los espacios existentes a las necesidades que se presenten, aunque sea en detrimento del patrimonio arquitectónico.
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Compartimentación del Pabellón de Sant Salvador en habitaciones individuales, 1973
Aunque en los años 70 se empieza a valorar la arquitectura del Hospital, la falta de recursos solo permite realizar reparaciones de urgencia en un conjunto que ya se encuentra en una situación delicada. En 1978 el Hospital es declarado monumento histórico-artístico por el Gobierno del Estado, y a partir de entonces se reivindica una intervención para rehabilitarlo.
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Desperfectos en la fachada del pabellón de Sant Rafael, 1978
En 1980 se recuperan los exteriores del pabellón de la Mercè, la primera operación de restauración en profundidad de la historia de Sant Pau, y unos años más tarde se interviene en el pabellón de la Administración. Poco a poco se irán recuperando los exteriores de los pabellones de enfermos (rotondas, torres de agua, cubiertas), planificando siempre cuidadosamente las actuaciones para no interferir en la actividad asistencial diaria del Hospital, uno de los más importantes del Estado.
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Andamio para la rehabilitación de la fachada del pabellón de la Administración, 1984
En 1990, la Generalitat de Catalunya se incorpora a la Muy Ilustre Administración, el órgano de gobierno del Hospital, con el compromiso de levantar un nuevo edificio que dé respuesta a las carencias funcionales planteadas desde hace décadas. Pero mientras el proyecto no se materializa, las necesidades más inmediatas deben resolverse añadiendo nuevas estructuras para acoger los servicios de un Hospital al borde del colapso.
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Construcción de un edificio prefabricado para las consultas externas, 1995
La revalorización de la arquitectura del Hospital, que tiene el mérito de hacerse compatible con una actividad sanitaria de alto nivel, culmina en 1997 con la declaración de Patrimonio Mundial por la UNESCO. Es el único caso del mundo de un hospital en activo distinguido con este reconocimiento.
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Azulejo conmemorativo de la declaración de Patrimonio Mundial, 1997
Las obras del anhelado nuevo edificio hospitalario comienzan en 2001 y concluyen en 2009, momento en el que finaliza el traslado de todos los servicios clínicos, que abandonan definitivamente los pabellones modernistas.
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