El último edificio del arquitecto

El Pabellón de Sant Rafael se construyó entre 1914 y 1918 y fue el último ejecutado hasta el final por Lluís Domènech i Montaner, quien murió en 1923.

Su construcción fue posible gracias al legado de Rafael Rabell y su hija Concepción. Una vez acabados los trabajos, el edificio se entregó al Hospital de la Santa Creu. El edificio se inauguró finalmente el 1 de abril de 1918. Se trataba de un pabellón de enfermos con planta baja y semisubterráneo que seguía, en todos los detalles, el programa original de Domènech i Montaner en cuanto a la tipología y la ubicación.