El hospital medieval

A principios del siglo XV, la ciudad de Barcelona contaba con seis pequeños hospitales: el Hospital Desvilar o de l’Almoina, el Hospital de Marcús, el Hospital d’en Colom, el Hospital Vilar o de Sant Macià, el Hospital de Santa Eulàlia y el Hospital de Santa Margarida. Estas instituciones habían sido creadas por órdenes religiosas o particulares y, a pesar de que dependían del Consell de Cent o del Capítulo Catedralicio, casi todos sus ingresos provenían de la caridad de la ciudadanía.

A principios de 1401, las dificultades económicas de buena parte de estos centros llevaron al Consell de Cent y al Capítulo Catedralicio a acordar la construcción de un nuevo y único hospital resultante de la unión de estos seis centros sanitarios. De esta forma se pretendía mejorar la administración y gestión de las rentas. La medida fue ratificada el 5 de septiembre de ese mismo año a través de la bula del papa Benedicto XIII, quien autorizó la constitución del Hospital de la Santa Creu.

El nuevo centro, uno de los más antiguos de Europa y del mundo, fue ideado como un edificio de grandes dimensiones, con cuatro alas de estructura rectangular, de dos plantas de altura y dispuestas alrededor de un patio, siguiendo el modelo de los claustros eclesiásticos. El rey Martín I el Humano presenció la colocación de la primera piedra del edificio, el 13 de febrero de 1401. Las obras acabarían en 1450. Posteriormente, en el siglo XVIII, el edificio se amplió y durante el siglo XIX y principios del XX se hicieron intervenciones menores.

El Hospital de la Santa Creu fue dirigido desde su fundación por la Muy Ilustre Administración (MIA), un órgano en el que tenían representación dos miembros de la Iglesia y dos ciudadanos escogidos, respectivamente, por el Capítulo Catedralicio y el Consell de Cent. Los ingresos de la institución continuaron dependiendo de limosnas, donativos y legados de particulares. Por esta razón, dos personas, un eclesiástico y un laico, se encargaban directamente del control de las rentas.

Con el paso de los años, el Hospital incorporó a sus fuentes de financiación varios privilegios concedidos por reyes y papas, entre los que destacan el privilegio de heredar los bienes de las personas que morían sin testamento o descendencia legítima (1418) y el privilegio de las comedias (1587), por el cual Felipe II otorgó al Hospital el derecho exclusivo de las representaciones teatrales en Barcelona.

El Hospital de la Santa Creu fue durante más de cinco siglos el gran hospital de la ciudad de Barcelona y su provincia. La actividad de caridad del Hospital iba más allá del cuidado de los enfermos, ya que hasta finales del siglo XIX también desarrollaba una importante tarea de acogida y formación de los niños huérfanos.

Su contribución a la evolución de la medicina fue muy importante. La actividad sanitaria del Hospital de la Santa Creu propició la creación del Real Colegio de Cirugía, origen de la futura Facultad de Medicina. De hecho, a partir del siglo XIX el Hospital se convierte en un centro de gran actividad docente y científica que lo convirtió en un centro hospitalario de primer orden, situándose al mismo nivel de los grandes hospitales europeos que se empezaban a construir en aquel momento por todo el continente.

En esta época, no obstante, el edificio gótico del Raval empieza a manifestar síntomas de fatiga. Después de cinco siglos de actividad ininterrumpida, el Hospital de la Santa Creu ya no podía responder al crecimiento de la ciudad de Barcelona y a los constantes adelantos de la medicina. La construcción de un nuevo hospital se hizo muy necesaria.

 

  • Entrada al pati de l'Antic Hospital de la Santa Creu, al principi del segle XX.
  • Detall de la creu del pati de l'antic Hospital de la Santa Creu, a principis del segle XX
  • Porta principal de l'antic Hospital de la Santa Creu, a principis del segle XX
  • Escales d'accés i reixa de la farmàcia de l'antic Hospital de la Santa Creu.